lunes, 21 de junio de 2010

"Ohhh, no nos vamos nada que nos saquen a patadas!!!!!"

Con una hora de juntada que no era del agrado de nadie (6 am. en 7 e/ 35 y 36) vale decirlo, el equipo se prestaba a subirse al bus que lo llevaría a un nuevo viaje por el interior de la provincia de Bs As. Un sol que no aparecía, y un Medina que tampoco!!! la cuestión fue que después de 20 minutos de espera el micro felizmente salió rumbo a la localidad de Junín. Ciudad en la que nos esperarían los compañeros de PAMI para disputar y disfrutar de la jornada. Casi 45 butacas al cuete, fue lo destacado del viaje (decir también que no había nada para masticar, solo unos verdes). En un micro de dos pisos, todos se reunieron abajo, espacio chico y acojedor, por cierto. Pero con cánticos y risas el viaje se pasó rapidisimo. Sin muchos inconvenientes en el transcurso del recorrido se fue arreglando todo como para que nos esperaran al entrar a Junín. Muy pocos conocían la localidad y era necesario la espera para guiarnos al predio del Bco. Nación, que era el lugar del encuentro. Al bajar del micro se pudo notar el fresquete que hacía en el campo. Todos encapuchados fueron a recorrer las instalaciones del predio y sin que pasara mucho tiempo el partido nos cayó encima. Cancha chica, angosta, equipo cerrado. Características principales que fueron decisivas a la hora de analizar el cotejo post partido. Un gol por lado dio cifras al marcador. Con mucha llegada al área en el primer tiempo y otro tanto en el segundo, el equipo de La Plata no supo como resolver el posicionamiento de su rival juninense. Muy bien parados atrás y con el resultado a favor en el primer tiempo se acopló aún más en el segundo. Por suerte apareció un cabezazo de "Harry" que dio tranquilidad a La Plata. Pero el resultado ya estaba puesto; 1 a 1 y todos a las duchas!! Con la cabeza mojada, todo se prestó a darle a la entrada (pocas veces vista. Que fiambres, que salame!!). Vino, gaseosas y asado hicieron del momento uno de los mejores vividos desde que se inicio esta aventura. Y el remate después del helado (nos va a salir caro muchachos); una guitarra y un "flaco" (Di zeo o Copani) que deslumbró con sus canciones y letras. Mucho canto y coros hicieron de la tarde un gran día que pocas veces se verán. Algunos pasados de copas, otros no, la cuestión es que todos se divirtieron por igual y trataron de dejar su mejor onda. Junín muchas gracias por todo y los esperamos en La Plata. Nos vamos a divertir si, pero en la cancha se verán los pingos!!!!!! Salud compañeros!!!!!

Un paso fugáz por Capi

El equipo con Cronica detrás. Para que se vea que fue en Capi......

Nadie sabe muy bien como se fue a parar debajo de una autopista (Bs As-La Plata)tratando de jugar a la pelota en un lugar imposible de hacerlo. La cuestión es que así se dio y después de un par de atercados con la espera en Dock Sud por parte de la mayoría (Huguito y sus cosas raras), los players de PAMI terminaron en Barracas, La Boca, o algún otro punto de la Capi con la intención de empezar y terminar lo más rápido posible el cotejo.
No hay mucho más para decir. Del otro lado gente joven y sin tener en claro la procedencia (..comentarios se aceptan). Para aquellos que le interesan los números, el partido terminó 2 a 1 en favor de los de La Plata.
Cancha con pedazos de adoquines saliendo del suelo, y con una dureza que te hacía chillar las rodillas, los jugadores de PAMI (claro esta que se hace referencia a los de La Plata) hicieron un buen primer tiempo. Sacaron ventaja y después de un penal atajado por el uno (Garmendia) los de Bs As empataron. Pero no duro mucho ya que el pelado Bonini la clavo por sobre el arquero colocando cifras definitivas.
El segundo tiempo fue una especie de frontón. Era un venir permanente por parte de ellos pero se supo aguantar a los ponchasos hasta el final del cotejo y, por ende, el 2 a 1 conseguido en la primera etapa. Seguía asi los resultados positivos.....................

martes, 8 de junio de 2010

Viaje a Mardel!!!!!!!

Después de tanto esperar, el día finalmente llegó para los players de PAMI. Un grupo partiendo el viernes y otro el sabado, todos con el mismo objetivo. Salir a la cancha a divertirse con la mira puesta en el arco del rival pero con la certeza de pasar un buen momento (diria Closs). Con el cuerpo un poco cansado después del viaje, el día se prestó como para llevar a cabo el deporte más hermoso del mundo. Un sol radiante y mucha gente en torno a las canchas del norte de la ciudad felíz daban el matíz ideal para la práctica del deporte. Con hinchada, no solo femenina a favor del local, los equipos salieron a la cancha y ahí quedó demostrado realmente lo compacto del equipo platense. Más allá del público en contra, un contundente y abrumador 5 a 0 a favor de PAMI La Plata dejó en claro quien fue el dueño de la cancha. Después del cotejo todo se prestó para el asado que los chicos de mardel tenían preparado para la visita. Mucha comida, mucho chupi, hicieron de la noche algo muy copado y algo inolvidable para todos los presentes. Culminando un fin de semana espectacular para los chicos que tuvieron la suerte de viajar a Mar del Plata. Desde ya queda agradecer a la gente local (los marplatenses) que se portaron de diez. Más allá de la derrota, se portaron como verdaderos caballeros dentro y fuera de la cancha. Los esperamos para la revancha y así poder brindar todo el afecto que ustedes nos brindaron. Saludos amigos!!!

domingo, 30 de mayo de 2010

El cumple de Huguito trajo lluvia y asado



Si bien el día no fue de los mejores, nada detuvo a los "pamianos" a comerse un buen asado y tomar unos drinks en el cumple de Garmendia. La sita fue en unos de los salones del Poder Judicial, y si bien el agua perjudico el desarrollo del fútbol, hubo algunos intrépidos "players" que se la bancaron igual. Vale bien la pena mencionarlos Cristian Gonce, Huguito, Ale segura y Valen(el hijo de Garmendia). El resto se cuidó para el finde venidero, claro.

jueves, 27 de mayo de 2010

El cumple de Bonini en fotos!!!!!!




El pela Bonini también cumlio años un fin de semana de mayo. Asado, vino, y fútbol fueron los titulares indiscutidos ese día. Todo comenzó muy bien, algunos terminaron muy mal!!!!

miércoles, 26 de mayo de 2010

Estamos en la calle!

El primer número de nuestra revista! podes descargarla en formato PDF haciendo click aquí.
Esperamos tus comentarios.

Agenda

Confirmado:
  • Fecha: Sábado 5 de Junio
  • Lugar: Mar del Plata
  • Equipos: UGL XI (Mar del Plata) vs. UGL VII (La Plata)
A confirmar:
  • Fecha: Viernes 11 de Junio
  • Lugar: Buenos Aires
  • Equipos: Nivel Central / PAMI 6 vs. UGL VII (La Plata)

El penal más largo del mundo

El penal más fantástico del que yo tenga noticia se tiró en 1958 en un lugar perdido del valle de Río Negro, en Argentina, un domingo por la tarde en un estadio vacío. Estrella Polar era un club de billares y mesas de baraja, un boliche de borrachos en una calle de tierra que terminaba en la orilla del río. Tenía un equipo de fútbol que participaba en el campeonato del valle porque los domingos no había otra cosa que hacer y el viento arrastraba la arena de las bardas y el polen de las chacras.

Los jugadores eran siempre los mismos, o los hermanos de los mismos. Cuando yo tenía quince años, ellos tendrían treinta y me parecían viejísimos. Díaz, el arquero, tenía casi cuarenta y el pelo blanco que le caía sobre la frente de indio araucano. En el campeonato participaban dieciséis clubes y Estrella Polar siempre terminaba más abajo del décimo puesto. Creo que en 1957 se habían colocado en el decimotercer lugar y volvían a sus casas cantando, con la camiseta roja bien doblada en el bolso porque era la única que tenían. En 1958 empezaron ganándole a Escudo Chileno, otro club de miseria.
A nadie le llamo la atención eso. En cambio, un mes después, cuando habían ganado cuatro partidos seguidos y eran los punteros del torneo, en los doce pueblos del valle empezó a hablarse de ellos.

Las victorias habían sido por un gol, pero alcanzaban para que Deportivo Belgrano, el eterno campeón, el de Padini, Constante Gauna y Tata Cardiles, quedara relegado al segundo puesto, un punto más abajo. Se hablaba de Estrella Polar en la escuela, en el ómnibus, en la plaza, pero no imaginaba todavía que al terminar el otoño tuvieran 22 puntos contra 21 de los nuestros.
Las canchas se llenaban para verlos perder de una buena vez. Eran lentos como burros y pesados como roperos, pero marcaban hombre a hombre y gritaban como marranos cuando no tenían la pelota. El entrenador, un tipo de traje negro, bigotitos recortados, lunar en frente y pucho apagado entre los labios, corría junto a la línea de toque y los azuzaba con una vara de mimbre cuando pasaban a su lado. El público se divertía con eso y nosotros, que por ser menores jugábamos los sábados, no nos explicábamos como ganaban si eran tan malos.

Daban y recibían golpes con tanta lealtad y entusiasmo, que terminaban apoyándose unos sobre otros para salir de la cancha mientras la gente les aplaudía el 1 a 0 y les alcanzaba botellas de vino refrescadas en la tierra húmeda. Por las noches celebraban en el prostíbulo de Santa Ana y la gorda Leticia se quejaba de que se comieran los restos del pollo que ella guardaban en la heladera. Eran la atracción y en el pueblo se les permitía todo. Los viejos les recogían de los bares cuando tomaban demasiado y se ponían pendencieros; los comerciantes les regalaban algún juguete o caramelos para los hijos y en el cine, las novias les consentían caricias por encima de las rodillas. Fuera de su pueblo nadie los tomaba en serio, ni siquiera cuando le ganaron a Atlético San Martín por 2 a1.

En medio de la euforia perdieron, como todo el mundo, en Barda del Medio y al terminar la primera rueda dejaron el primer puesto cuando Deportivo Belgrano los puso en su lugar con siete goles. Todos creímos, entonces, que la normalidad empezaba a restablecerse. Pero el domingo siguiente ganaron 1 a 0 y siguieron con su letanía de laboriosos, horribles triunfos y llegaron a la primavera con apenas un punto menos que el campeón.

El último enfrentamiento fue histórico por el penal. El estadio estaba repleto y los techos de las casas también. Todo el mundo esperaba que Deportivo Belgrano repitiera los siete goles de la primera rueda. El día era fresco y soleado y las manzanas empezaban a colorearse en los arboles. Estrella Polar trajo más de quinientos hinchas que tomaron una tribuna por asalto y los bomberos tuvieron que sacar las mangueras para que se quedaran quietos.

El referí que pitó el penal era Herminio Silva, un epiléptico que vendía las rifas del club local y todo el mundo entendió que se estaba jugando el empleo cuando a los cuarenta minutos del segundo tiempo estaban uno a uno y todavía no había cobrado la pena por más que los de Deportivo Belgrano se tiraran de cabeza en el área de Estrella Polar y dieran volteretas y malabarismos para impresionarlo. Con el empate el local era campeón y Herminio Silva quería conservar el respeto por sí mismo y no daba penal porque no había infracción. Pero a los 42 minutos, todos nos quedamos con la boca abierta cuando el puntero izquierdo de Estrella Polar clavó un tiro libre desde muy lejos y se pusieron arriba 2 a 1. Entonces sí, Herminio Silva pensó en su empleo y alargó el partido hasta que Padín entró en el área y ni bien se le acercó un defensor pitó. Ahí nomás dio un pitazo estridente, aparatoso y sancionó el penal. En ese tiempo el lugar de ejecución no estaba señalado con una mancha blanca y había que contar doce pasos de hombre. Herminio Silva no alcanzó siquiera a recoger la pelota porque el lateral derecho de Estrella Polar, el Colo Rivero, lo durmió de un cachetazo en la nariz. Hubo tanta pelea que se hizo de noche y no hubo manera de despejar la cancha ni de despertar a Herminio Silva.

El comisario, con la linterna encendida, suspendió el partido y ordenó disparar al aire. Esa noche el comando militar dictó estado de emergencia, o algo así, y mandó a enganchar un tren para expulsar del pueblo a toda persona que no tuviera apariencia de vivir allí.
Según el tribunal de al Liga, que se reunió el martes, faltaban jugarse veinte segundos a partir de la ejecución del tiro penal y ese match aparte entre Constante Gauna, el shoteador y el gato Díaz al arco, tendría lugar el domingo siguiente, en el mismo estadio a puertas cerradas. De manera que el penal duro una semana y fue, si nadie me informa lo contrario, el más largo de toda la historia. El miércoles faltamos al colegio y nos fuimos al pueblovecino a curiosear. El club estaba cerrado y todos los hombres se habían reunido do en la cancha, entre las bardas. Formaban una larga fila para patearle penales al Gato Díaz y el entrenador de traje negro y lunar trataba de explicarles que esa era la mejor manera de probar al arquero.

Al final, todos tiraron su penal y el Gato atajó unos cuantos porque le pateaban con alpargatas y zapatos de calle. Un soldado bajito, callado, que estaba en la cola, le tiró un puntazo con el borseguí militar y casi arranca la red. Al caer la tarde volvieron al pueblo, abrieron el club y se pusieron a jugar a las cartas. Díaz se quedó toda la noche sin hablar, tirándose para atrás el pelo blanco y duro hasta que después de comer se puso un escarbadientes en la boca y dijo:

-Constante los tira a la derecha. -Siempre -dijo el presidente del club. -Pero él sabe que yo sé. -Entonces estamos jodidos. -Sí, pero yo sé que él sabe -dijo el Gato. -Entonces tírate a la izquierda y listo -dijo uno de los que estaban en la mesa. -No. El sabe que yo sé que él sabe -dijo el Gato Díaz y se levantó para ir a dormir. -El Gato esta cada vez más raro -dijo el presidente el club cuando lo vio salir pensativo, caminando despacio.

El martes no fue a entrenar y el miércoles tampoco. El jueves, cuando lo encontraron caminando por las vías del tren estaba hablando solo y lo seguía un perro con el rabo cortado.
-¿Lo vas a atajar?- le preguntó, ansioso, el empleado de la bicicletería.
-No sé. ¿Qué me cambia eso?- preguntó.
-Que nos consagramos todos, Gato. Les tocamos el culo a esos maricones de Belgrano.
-Yo me voy consagrar cuando la rubia de Ferreyra me quiera querer -dijo y silbó al perro para volver a su casa.
El viernes, la rubia de Ferreyra esta atendiendo la mercería cuando el intendente del pueblo entró con un ramo de flores y una sonrisa ancha como una sandía abierta.
Esto te lo manda el Gato Díaz y hasta el lunes vos decís que es tu novio.
-Pobre tipo -dijo ella con una mueca y ni miro las flores que habían llegado de Neuquén por el ómnibus de las diez y media.
A la noche fueron juntos al cine. En el entreacto el Gato salió al hall a fumar y la rubia de los Ferreyra se quedó sola en la media luz, con la cartera sobre la falda, leyendo cien veces el programa sin levantar la vista.

El sábado a la tarde el Gato Díaz pidió prestadas dos bicicletas y fueron a pasear a las orillas del río. Al caer la tarde la quiso besar, pero ella dio vuelta la cara y dijo que el domingo a la noche, tal vez, después que atajara el penal, en el baile.
-¿Y yo cómo sé? -dijo él.

-¿Cómo sabés qué?
-Si me tengo que tirar para ese lado.
La rubia Ferreyra lo tomó de la mano y lo llevó hasta donde habían dejado las bicicletas.
-En esta vida nunca se sabe quién engaña a quién -dijo ella.

¿Y si no lo atajo? -preguntó él.
Entonces quiere decir que no me querés -respondió la rubia, y volvieron al pueblo.
El domingo del penal salieron del club veinte camiones cargados de gente, pero la policía los detuvo a la entrada del pueblo y tuvieron que quedarse a un costado de la ruta, esperando bajo el sol. En aquel tiempo y en aquel lugar no había emisoras de radio, ni forma de enterarse de lo que ocurría en una cancha cerrada, de manera que los de Estrella Polar establecieron una posta entre el estadio y la ruta.
El empleado del bicicletero subió a un techo desde donde se veía el arco del Gato Díaz y desde allí narraba lo que ocurría a otro muchacho que había quedado en la vereda que a su vez transmitía a otro que estaba a veinte metros y así hasta que cada detalle llegaba a donde esperaban los hinchas de Estrella Polar.
A las tres de la tarde, los dos equipos salieron a la cancha vestidos como si fueran a jugar un partido en serio. Herminio Silva tenía un uniforme negro, desteñido pero limpio y cuando todos estuvieron reunidos en el centro de la cancha fue derecho hasta donde estaba el Colo Rivero que le había dado el cachetazo el domingo anterior y lo expulsó de la cancha. Todavía no se había inventado la tarjeta roja, y Herminio señala la entrada del túnel con una mano temblorosa de la que colgaba el silbato.

Al fin, la policía sacó a empujones al Colo que quería quedarse a ver el penal. Entonces el arbitro fue hasta el arco con la pelota apretada contra una cadera, contó doce pasos y la puso en su lugar. El Gato Díaz se había peinado a la gomina y la cabeza le brillaba como una cacerola de aluminio. Nosotros los veíamos desde el paredón que rodeaba la cancha, justo detrás del arco, y cuando se colocó sobre la raya de cal y empezó a frotarse las manos desnudas, empezamos a apostar hacía dónde tiraría Constante Gauna.
En la ruta habían cortado el tránsito y todo el Valle estaba pendiente de ese instante porque hacía diez años que el Deportivo Belgrano no perdía un campeonato. También la policía quería saber, así que dejaron que la cadena de relatores se organizara a lo largo de tres kilómetros y las noticias llegaban de boca en boca apenas espaciadas por los sobresaltos de la respiración.

Recién a las tres y media, cuando Herminio Silva consiguió que los dirigentes de los dos clubes, los entrenadores y las fuerzas vivas del pueblo abandonaran la cancha, Constante Gauna se acercó a acomodar la pelota. Era flaco y musculoso y tenía las cejas tan pobladas que parecían cortarle la cara en dos. Había tirado ese penal tantas veces -contó después- que volvería a patearlo a cada instante de su vida, dormido o despierto.

A las cuatro menos cuarto, Herminio Silva se puso a medio camino entre el arco y la pelota, se llevó el silbato a la boca y sopló con todas sus fuerzas. Estaba tan nervioso y el sol le había machacado tanto sobre la nuca, que cuando la pelota salió hacía el arco, el referí sintió que los ojos se reviraban y cayó de espalda echando espuma por la boca. Díaz dio un paso al frente y se tiró a su derecha. La pelota salió dando vueltas hacía el medio del arco y Constante Gauna adivinó enseguida que las piernas del Gato Díaz llegarían justo para desviarla hacia un costado. El gato pensó en el baile de la noche, en la gloria tardía y en que alguien corriera a tirar la pelota al córner porque había quedado picando en el área.

El petiso Mirabelli llegó primero que nadie y la sacó afuera, contra el asombrado, pero el arbitro Herminio Silva no podía verlo porque estaba en el suelo, revolcándose con su epilepsia. Cuando todo Estrella Polar se tiró sobre el Gato Díaz, el juez de línea corrió hacía Herminio Silva con la bandera parada y desde el paredón donde estábamos sentados oímos que gritaba “¡no vale, no vale!”. La noticia corrió de boca en boca, jubilosa. La atajada del Gato y el desmayo del árbitro. Entonces en la ruta todos abrieron las botellas de vino y empezaron a festejar, aunque el “no vale” llegara balbuceado por los mensajeros como una mueca atónita.

Hasta que Herminio Silva no se puso de pie, desencajado por el ataque, no hubo respuesta definitiva. Lo primero que preguntó fue “qué pasó” y cuando se lo contaron sacudió la cabeza y dijo que había que patear de nuevo porque él no había estado allí y el reglamento decía que el partido no puede jugarse con un árbitro desmayado. Entonces el Gato Díaz apartó a los que querían pegarle al vendedor de rifas de Deportivo Belgrano y dijo que había que apurarse porque esa noche él tenía una cita y una promesa y fue otra vez bajo el arco.
Constante Gauna debía tenerse poca fe, porque le ofreció el tiro a Padini y recién después fue hacía la pelota mientras el juez de línea ayudaba a Herminio Silva a mantenerse parado. Afuera se escuchaban bocinazos de festejo y los jugadores de Estrella Polar empezaron a retirarse de la cancha rodeados por la policía.

El pelotazo salió hacía la izquierda y el Gato Díaz se fue para el mismo lado con una elegancia y una seguridad que nunca más volvió a tener. Costante Gauna miró al cielo y después se echó a llorar. Nosotros saltamos del paredón y fuimos a mirar de cerca a Díaz, el viejo, el grandote, que miraba la pelota que tenía entre las manos como si hubiera sacado la sortija de la calesita.

Dos años más tarde, cuando él era una ruina y yo un joven insolente, me lo encontré otra vez, a doce pasos de distancia y lo vi inmenso, agazapado en punta de pie, con los dedos abiertos y largos. En una mano llevaba un anillo de matrimonio que no era de la rubia de los Ferreyra sino del hermano del Colo Rivero, que era tan india y tan vieja como él. Evité mirarlo a los ojos y le cambié la pierna; después tiré de zurda, abajo, sabiendo que no llegaría porque estaba un poco duro y le pesaba la gloria. Cuando fui a buscar la pelota dentro del arco, el Gato Díaz estaba levantándose como un perro apaleado.
-Bien, pibe -me dijo-. Algún día, cuando seas viejo, vas a andar contando por ahí que le hiciste un gol al Gato Díaz, pero para entonces ya nadie se va a acordar de mí.

Osvaldo Soriano

El balón al pasto

"El balón
 está hecho de cuero,
el cuero viene de la vaca,
la vaca come pasto,
así que hay que echar
el balón al pasto".


Alfredo Di Stéfano.

El día que la pelota lloró

Todo comenzó con un simple papel y lapicera tipo bolígrafo, de esos que te dan en las librerías de vuelto.
Un empleado administrativo (tal vez al pedo, tal vez no, eso quedará a criterio del lector) deambulando por los pasillos de PAMI logrando acaparar adeptos y un par de aficionados con ganas de mover un poco el carromato, que bien apachorrado se los ve en las distintas áreas del Instituto.

La cuestión era simple, sencilla y no llevaba expediente de por medio. La idea era juntar un par de giles que patearan, o por lo menos que hicieran bulto, en una canchita de medio pelo en City Bell. Una vez que se logró juntar a un grupo más o menos de doce, trece jugadores se procedió a convocar a los “players” todos los miércoles en la mencionada sede. La idea se puso en práctica y la casa comenzó a rodar. Primero sin muchos inconvenientes, pero a medida que iban pasando los miércoles, diversas vicisitudes se iban entreviendo y, más que nada, padeciendo. Desde suspensiones por días feos (lluvias, viento, granizo, terremotos, tsunamis, etc.). Tengamos en cuenta para aquel desprevenido que la “canchita” es al aire libre. Hasta los primeros indicios de ruptura de esos físicos privilegiados – para otras actividades, menos para el futbol- de los involucrados en el “game”.

Un desgarro antes de comenzar a jugar (la gente de Ayacucho se tiene que sentir mal por esto, y lo digo de en serio). Se escuchó por ahí, comentarios de una primera fractura de un doc. Alguna rodilla, o tobillo torcido que impidió el pleno desarrollo del juego. Algún que otro golpe desmedido causante de hematomas varios y contusiones duraderas. Algún alarido de un vecino medio fastidioso, medio ortiva gritando a viva voz “tordillo trepador” cuando algún intrépido voluntario se disponía a alcanzar  “the ball”.

Y por que no mencionar la increíble compra de la primer pelota con plata juntada con sudor (lo del sudor es porque se junto después de jugar un miércoles) de los partícipes, cuyo debut fue también su ocaso; ya que a los 37 zapatazos se desprendió por completo de sus preciados gajos. Terminando claro está, como no podía ser de otra manera en el patio del vecino acompañando al centenar de “fuchis” que se encuentran ahí. Por nombrar un par de ejemplos.

Ni hablar si se hace mención a las minúsculas peleas que se gestaron al comienzo del ciclo y que luego se fueron acrecentando como bola de nieve. “Que me toman siempre como ejemplo”, “corre para allá y no para acá”. “A donde vas boludo”, y bueno no hace falta decir mucho si esto refiere al inicio no? La cuestión es que muchas veces se estuvo a punto de ir a las manos, pero siempre las aguas se calmaron por gracia de aquellos que pregonan la paz en todo momento.

Si bien este escrito no es de andar involucrando gente, bien saben todos aquellos quienes son estos personajes que caminan junto a usted, si a usted, por los pasillos de la UGL. Parecen personas normales si, pero los son? Interrogantes que quedaran deambulando en la cabeza de quienes puedan y accedan a estas líneas.
La cuestión es que de ese primer día en que la muchedumbre se junto y decidió patear un poco fue cuando la pelota comenzó a llenarse de lágrimas. Llanto tras llanto al ver como y cada uno de los jugadores deshonraba los buenos términos del juego (este punto también va a dar que hablar). Y contradiciendo lo que dijo el más grande, “el diez”, la pelota en este caso si se manchó. En cada uno de los momentos mencionados créanme señores que se manchó y lo seguirá haciendo. No es algo que se haga con intención, no. Por el contrario si la intención del buen juego va acompañada de la buena fe, pero parece que con eso no basta. Eh aquí el primer pasquín de esta gran aventura en la que se embarcaron estos simples señores del PAMI. Fue un primer día en que se inició todo. Fue ese, “el día que la pelota lloro”.

Y se armó un Sábado…..

Como si no fuera suficiente, que los miércoles haya sido designado por los “gays” de PAMI para jugar a la pelota, ahora un grupo de intrépidos se ha lanzado con garras y dientes a tratar de defender los colores del Instituto (eso va a traer tela para cortar) los fines de semana.     No se está hablando de un juego de naipes un sábado a la noche, no. Se está haciendo mención a  jugar por la mañana los sábados, y como si fuera poco con otro grupo de personas, personajes o cara duras de la misma índole y calaña, dependiente de otras instituciones, ya sean nacionales, provinciales o lo que fuere.

Primero se trato de armar un grupo más o menos selecto para que el fiasco no fuera tan vergonzoso. Pero los resultados comenzaron a ser buenos compañeros. Esta bien que ganarle a un par de veteranos no tiene que ser motivo de tanto alboroto, pero el grupo se encontró por primera vez en cancha de 9 y de 11, jugando todos del mismo lado. Y la verdad que se pensó que iba a ser peor. Por el contrario, muchos se sorprendieron al ver el despliegue que el equipo tenía.

Después aparecieron los del Rossi y el resultado fue similar, o por lo menos se trato de llevar los pies puestos para zafar los minutos a jugar. Si se habló anteriormente de los diversos enfrentamientos entre compañeros (los miércoles), hay que resaltar las actitudes de algunos personajes. Es que hay que decir que en PAMI hay personajes de todo tipo; los calientes, los rezongones, los mañeros, los desa-percibidos, los gomas y los gíles. Sólo uno se puede identificar. Si, si, agrégate en alguna categoría.

Mas allá de estas actitudes, todos sintieron la “la sensación” de “jugador” cuando apareció la indumentaria para las presentaciones de los players, quienes con sus diferentes lookes salieron a la pasarela a caminar (para aquellos incultos; “salieron a la cancha”). Bien dicho esta ya que los delegados del Banco Nación nos hicieron sentir el presing y la calidez de algunos de sus jugadores. El resultado dentro de todo no termino mal; un cinco a cuatro en contra, que quedo en el ojo de los  de PAMI y que pronosticaron “en la revancha le ganamos”.

Después de un lapso de parate, por diferentes motivos, se hizo una especie de entrenamiento en el cumple de Bonini “el pela”, que con tragos y nerca encima sirvió para que el equipo entrara en ritmo nuevamente. Finalmente el retorno se hizo el martes 11, a la noche, con frío y con pocas ganas. El rival, un contacto, un marido o especie de pareja de una de las chicas de PAMI. La cuestión que era más pibes de lo pensado, pero el equipo no se dejo amedrentar y salio con uñas y garras para impresionar a los contrarios. Y así fue, después de un tiempo donde todos coinciden que fue el mejor de los jugados hasta el momento, el segundo solo se trato de no hacer cualquiera, terminando con un resultado también generoso para los locales (para los de PAMI significa eso).

La cita es este sábado y el rival, aquellos que nos ganaron, el Bco. Nación. Esta vez la venganza será dura. Vamos a ver que depara en estos jugadores las nuevas vivencias, los nuevos juegos y los nuevos rivales. Es por este marco que esto no queda acá, sino que va a tener una continuación manteniendo informado a aquellos que se deben al futbol y también a los que no.