miércoles, 26 de mayo de 2010

El día que la pelota lloró

Todo comenzó con un simple papel y lapicera tipo bolígrafo, de esos que te dan en las librerías de vuelto.
Un empleado administrativo (tal vez al pedo, tal vez no, eso quedará a criterio del lector) deambulando por los pasillos de PAMI logrando acaparar adeptos y un par de aficionados con ganas de mover un poco el carromato, que bien apachorrado se los ve en las distintas áreas del Instituto.

La cuestión era simple, sencilla y no llevaba expediente de por medio. La idea era juntar un par de giles que patearan, o por lo menos que hicieran bulto, en una canchita de medio pelo en City Bell. Una vez que se logró juntar a un grupo más o menos de doce, trece jugadores se procedió a convocar a los “players” todos los miércoles en la mencionada sede. La idea se puso en práctica y la casa comenzó a rodar. Primero sin muchos inconvenientes, pero a medida que iban pasando los miércoles, diversas vicisitudes se iban entreviendo y, más que nada, padeciendo. Desde suspensiones por días feos (lluvias, viento, granizo, terremotos, tsunamis, etc.). Tengamos en cuenta para aquel desprevenido que la “canchita” es al aire libre. Hasta los primeros indicios de ruptura de esos físicos privilegiados – para otras actividades, menos para el futbol- de los involucrados en el “game”.

Un desgarro antes de comenzar a jugar (la gente de Ayacucho se tiene que sentir mal por esto, y lo digo de en serio). Se escuchó por ahí, comentarios de una primera fractura de un doc. Alguna rodilla, o tobillo torcido que impidió el pleno desarrollo del juego. Algún que otro golpe desmedido causante de hematomas varios y contusiones duraderas. Algún alarido de un vecino medio fastidioso, medio ortiva gritando a viva voz “tordillo trepador” cuando algún intrépido voluntario se disponía a alcanzar  “the ball”.

Y por que no mencionar la increíble compra de la primer pelota con plata juntada con sudor (lo del sudor es porque se junto después de jugar un miércoles) de los partícipes, cuyo debut fue también su ocaso; ya que a los 37 zapatazos se desprendió por completo de sus preciados gajos. Terminando claro está, como no podía ser de otra manera en el patio del vecino acompañando al centenar de “fuchis” que se encuentran ahí. Por nombrar un par de ejemplos.

Ni hablar si se hace mención a las minúsculas peleas que se gestaron al comienzo del ciclo y que luego se fueron acrecentando como bola de nieve. “Que me toman siempre como ejemplo”, “corre para allá y no para acá”. “A donde vas boludo”, y bueno no hace falta decir mucho si esto refiere al inicio no? La cuestión es que muchas veces se estuvo a punto de ir a las manos, pero siempre las aguas se calmaron por gracia de aquellos que pregonan la paz en todo momento.

Si bien este escrito no es de andar involucrando gente, bien saben todos aquellos quienes son estos personajes que caminan junto a usted, si a usted, por los pasillos de la UGL. Parecen personas normales si, pero los son? Interrogantes que quedaran deambulando en la cabeza de quienes puedan y accedan a estas líneas.
La cuestión es que de ese primer día en que la muchedumbre se junto y decidió patear un poco fue cuando la pelota comenzó a llenarse de lágrimas. Llanto tras llanto al ver como y cada uno de los jugadores deshonraba los buenos términos del juego (este punto también va a dar que hablar). Y contradiciendo lo que dijo el más grande, “el diez”, la pelota en este caso si se manchó. En cada uno de los momentos mencionados créanme señores que se manchó y lo seguirá haciendo. No es algo que se haga con intención, no. Por el contrario si la intención del buen juego va acompañada de la buena fe, pero parece que con eso no basta. Eh aquí el primer pasquín de esta gran aventura en la que se embarcaron estos simples señores del PAMI. Fue un primer día en que se inició todo. Fue ese, “el día que la pelota lloro”.

Y se armó un Sábado…..

Como si no fuera suficiente, que los miércoles haya sido designado por los “gays” de PAMI para jugar a la pelota, ahora un grupo de intrépidos se ha lanzado con garras y dientes a tratar de defender los colores del Instituto (eso va a traer tela para cortar) los fines de semana.     No se está hablando de un juego de naipes un sábado a la noche, no. Se está haciendo mención a  jugar por la mañana los sábados, y como si fuera poco con otro grupo de personas, personajes o cara duras de la misma índole y calaña, dependiente de otras instituciones, ya sean nacionales, provinciales o lo que fuere.

Primero se trato de armar un grupo más o menos selecto para que el fiasco no fuera tan vergonzoso. Pero los resultados comenzaron a ser buenos compañeros. Esta bien que ganarle a un par de veteranos no tiene que ser motivo de tanto alboroto, pero el grupo se encontró por primera vez en cancha de 9 y de 11, jugando todos del mismo lado. Y la verdad que se pensó que iba a ser peor. Por el contrario, muchos se sorprendieron al ver el despliegue que el equipo tenía.

Después aparecieron los del Rossi y el resultado fue similar, o por lo menos se trato de llevar los pies puestos para zafar los minutos a jugar. Si se habló anteriormente de los diversos enfrentamientos entre compañeros (los miércoles), hay que resaltar las actitudes de algunos personajes. Es que hay que decir que en PAMI hay personajes de todo tipo; los calientes, los rezongones, los mañeros, los desa-percibidos, los gomas y los gíles. Sólo uno se puede identificar. Si, si, agrégate en alguna categoría.

Mas allá de estas actitudes, todos sintieron la “la sensación” de “jugador” cuando apareció la indumentaria para las presentaciones de los players, quienes con sus diferentes lookes salieron a la pasarela a caminar (para aquellos incultos; “salieron a la cancha”). Bien dicho esta ya que los delegados del Banco Nación nos hicieron sentir el presing y la calidez de algunos de sus jugadores. El resultado dentro de todo no termino mal; un cinco a cuatro en contra, que quedo en el ojo de los  de PAMI y que pronosticaron “en la revancha le ganamos”.

Después de un lapso de parate, por diferentes motivos, se hizo una especie de entrenamiento en el cumple de Bonini “el pela”, que con tragos y nerca encima sirvió para que el equipo entrara en ritmo nuevamente. Finalmente el retorno se hizo el martes 11, a la noche, con frío y con pocas ganas. El rival, un contacto, un marido o especie de pareja de una de las chicas de PAMI. La cuestión que era más pibes de lo pensado, pero el equipo no se dejo amedrentar y salio con uñas y garras para impresionar a los contrarios. Y así fue, después de un tiempo donde todos coinciden que fue el mejor de los jugados hasta el momento, el segundo solo se trato de no hacer cualquiera, terminando con un resultado también generoso para los locales (para los de PAMI significa eso).

La cita es este sábado y el rival, aquellos que nos ganaron, el Bco. Nación. Esta vez la venganza será dura. Vamos a ver que depara en estos jugadores las nuevas vivencias, los nuevos juegos y los nuevos rivales. Es por este marco que esto no queda acá, sino que va a tener una continuación manteniendo informado a aquellos que se deben al futbol y también a los que no.

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